JOSÉ ROMERO BELLO

 

Nace esta luminaria del folklore el día 28 de agosto de 1922 en Arichuna- Apure, hijo de Narciso Romero y Librada Bello, sus primero estudios los realiza en la escuela para varones dirigidas por el bachiller Pedro Manuel Armas (ésta funcionó en la casa familiar donde hoy reside el Sr. Gardeano Torrealba), desde muy temprana edad comenzó a dar demostraciones por su inclinación por el arte musical nativista-arpa, cuatro, maracas y el canto sabanero, era frecuente verlo construir pequeñas guitarras de juguetes, tocar y cantar pasajes y joropos, para la época era la música predilecta. De esta forma, este niño pasa su infancia al lado de sus padre que le infunden amor, cariño, respeto, comportamiento y rectitud, su casa donde se crió fue a orillas del río, cuando tenía un momento de descanso de las faenas diarias tomaba su guitarra y sentándose bajo la sombra de un frondoso mamón a contemplar un bello atardecer y cantarle a la imaginación, por momentos dejaba de tocar y decía “SI YO FUERA EL REY DE LOS ARAGUATOS LOS MANDARÍA A CALLAR PORQUE NO ME DEJAN CANTAR NI PENSAR”, esto lo decía porque al otro lado del río las acostumbradas manadas de estos animales se juntaban al atardecer que con su ulular despedían las tardes arichuneras.

 

De este modo, este niño ve transcurrir el tiempo. Su papá que fue funcionario policial solía llevárselo(aún en pantalones cortos)para las fiesta que se hacían en caseríos, tales como Arichunita y otros, en la medida que transcurría el tiempo iba acentuándose en este apureño el interés por desarrollar sus cualidades artísticas-musicales, no desperdiciaba ocasiones y, no escatimaba esfuerzos para poner de manifiesto sus condiciones de vocalista, este baluarte de nuestra música se le conoce con el único nombre de José, contrapunteador de arpa, cuatro y maracas; al maestro Romero, como lo llamamos quienes le admiramos y somos sus seguidores, le tocó realizar duras faenas, arreador de bueyes trapicheros, sacador de tareas o lo que es lo mismo, cortar monte con machete y garabato, bonguero donde la mayoría de las veces manejaba(jalaba)(sic) una vara larga de madera de comprobada resistencia con una horqueta en uno de sus extremos, con el fin de apoyar la misma en el pecho del palanquero y así hacerle frente a las fuertes chorreras de los ríos por donde navegaba romero: Orinoco, Apure, Payara, Arauca entre otros; personas consultadas no han testimoniado que el personaje aludido también se desempeñó como trabajador del llano, dicho de otra manera, faenero a caballo, labores no menos rústicas que las mencionadas arriba, no obstante la realización de tan agotadoras y largas jornadas de trabajo, José Romero nunca descuidó esa pasión por el canto vernáculo, de esta futura estrella de la canta criolla ve transcurrir el tiempo hasta que sus padres deciden hacer un viaje hasta Guayana en busca de nuevos horizontes, se establecen en pueblo llamado “Punta Brava” jurisdicción del hoy Municipio Cedeño, más abajo de Caicara del Orinoco-Estado Bolívar.

 

En la década de los años 30 regresa nuevamente la familia a Arichuna, para ese entonces José como se le llamaba era un apuesto joven de estatura alta, atlética, cuerpo robusto debido al trabajo, venía ya con deseos de superarse en el canto y la música. En cierta oportunidad que viera tocar el arpa al maestro Jesús Maria Flores, le dijo “Don Jesús, ¿podré algún día aprender a tocar? A lo que responde el maestro ¡Claro! Ninguno nació aprendío. Es ahí cuando le hace una exigencia al maestro Adalberto Chaparro “Maestro hágame un cuatro que yo le pago y usted me da el vuelto enseñándome las notas”. Dice el maestro Chaparro: “yo tenía 25 años y el unos 16, yo fui quien le construyó el primer cuatro y le enseñé las primeras notas musicales, a partir de ese momento su amor crece hacia el canto, poesía y música”. Era frecuente verlo al lado del Sr. Juan Enrique Oropeza (al que siempre admiró como su maestro) cuando llegaba a los bailes en compañía de Juan Enrique Oropeza (arpista), José Antonio Oropeza (alias tun tun el guitarrero) y Aurelio Echenique, se apostaba cerca del guitarrero quedándose embelesado al ver deslizar los dedos por el diapasón y no soportando el deseo de tocar decía al guitarrero “présteme el cuatro pa` echale un empujón, con eso usted descansa y hasta echa una zapateaíta” el cuatrista respondía: “es toito suyo, zumbele hasta que se canse”.

 

A veces echaba travesías por ríos, caños, lagunas y sabanas en compañía de sus padres así los acompañó por varios vecindarios de la ahora parroquia Foránea Peñalver. Siempre había la copla en sus labios para el sol abrasador y distancias que faltaban por recorrer, soltaba la siguiente copla:

 

Sabanas arichunera

Nunca las olvidaré

Sea jalando palanca

Te juro que volveré

A contemplar tus lagunas

Que vengo muerto de sed

 

Después de tantas aventuras llega la hora de abandonar su pueblo, y piensa: “lamento la retirada, pero tengo que partir”. Días después consigue pasaje para San Fernando de Apure pagando con ayudar al palanquero, era a principios de los años 40; En San Fernando toca y canta al lado del maestro Ruperto Sánchez, quien lo hacía en los sitios denominados: Botellefon, El Verdum, entre otros. Era la época de Ángel Custodio Loyola quien daba los primeros pasos en el canto, esto lo entusiasma y decide salir de su patria chica; de su natal Apure, se fue al estado Yaracuy específicamente en San Felipe allí hizo algunas presentaciones en la emisora de radio “San Felipe”( posteriormente conocido como radio “Yaracuy”) en la referida estación radial se realizaba un programa en vivo de música llanera en el cual José Romero Bello hace su debut a través de un medio de comunicación radio eléctrico; durante la estadía de este llanero en tierras del Yurubí, ejerció la profesión de quiosquero (vendedor de periódicos). Luego se marcha a la ciudad de Calabozo donde es ayudante de camión con su tío Santiago Bello y se establece en la calle 7 con carrera 3, estando en el pueblo de Lazo Martí, conoció a Don Ricardo Acevedo de los Bancos de San Pedro, un excelente arpista el gusanillo de la música del llano no se quedaba quieto en la persona de este coloso del canto llanero incursionado en el mismo y así llega hasta Caracas, como hecho relevante debemos señalar que: José Romero Bello fue el primer interprete de la canta típica llanera que se presentó en televisión, en el programa criollo que tenia a talento vivo a Víctor Saume en Radio Caracas Televisión, espacio musical conocido como “el show de las 12”, fue descubierto el aludido maestro por la farándula nacional y al alcanzar el estrellato lo bautizan como: Coplero de Venezuela, El Catire Florentino, Maestro de Venezuela. Sus composiciones y éxitos que son muchísimos entre los que sobresalen: “El arpista de mi tierra”, “La garza mora”, “Corrio Fuentero”, Paralelo uno, “Boca Apure”, “Muchachas de mis recuerdos”, “Diario de mis amigos”, “Llano cuando era llano”, “Coleador de Cocorote”, “Morichalito” “El Turpial”, “Paso Apure”, pero la otra cumbre del llanero de mi tierra es la leyenda del Florentino y el Diablo, autoría de Alberto Arvelo Torrealba (abogado de la Republica), el cual grabó en compañía del clarín de la llanura “Juan de los Santos Contreras” “El Carrao de Palmarito”.

 

 

Don José Romero Bello, nunca abandonó el arte por el cual nació y como demostración de lo que expongo aquí, tenía en la Avenida Pichincha de EL Rosal- Caracas- un negocio que fungía de escuela musical, por allí pasaron muchos de nuestros exponentes cantores: Reynaldo Armas, Rafael Matos, Argenis Sánchez, Andrés García “El caicareño”, Cristóbal Jiménez y, muchas figuras más de la canta nacional que pasaron por la “APUREÑA” denominado así el negocio ya en referencia. Nuestro “Florentino” estuvo casado en segundas nupcias con Rosita Barrero (cantante criolla con quien grabó “ los 10 mandamientos en contrapunteo”); de su primer enlace matrimonial lacio ese astro del arpa venezolana Joseíto Romero- hoy fallecido-así mismo sabemos de la existencia de un hermano paterno de nombre Ovidio Solano quien vive en la comunidad de “Boca Arichuna” de esta jurisdicción, José Romero Bello ensilló el potro de lo eterno y emprendió el viaje del no volver, este insigne caballero el día 18 de enero de 1998 en la ciudad de Caracas a los 66 años de edad.