AMIN CASTELLANOS

 

En el elenco principal de intérpretes que traspasan el ámbito regional, se halla este cantautor de Arauca. Amín Castellanos “El catire” que tienen adherencia cultural a valores que prohíjan la elegancia y el respeto al público que los escucha, tienen claro que la escala ascendente de su presencia escénica carece de límites estéticos y es la gente quien merece cantos mejores y armonías que le recuerdan a sus mayores y que evocan los mejores tiempos de la vida.

 

La sonoridad, el tono de su voz y los acentos del estilo del canto criollo hacen que compositores e intérpretes emblemáticos opinen sobre él de modo particular. Amín recorre Europa, Sur América y Panamá en calidad de miembro de una delegación nacional conformada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, graba tres discos de larga duración y cuatro CD, se presenta en todos los escenarios de la región llanera de los dos países, es invitado a los principales eventos de la música popular en plaza abierta, en elegantes salones o en teatros para memorables eventos.

 

Gana varios concursos en diversos pueblos llaneros de Colombia y de Venezuela… “Como la más alta y espigada voz llanera colombiana fue calificada la intervención de Amín Castellanos al serle otorgada en Barquisimeto (Venezuela), la estatuilla de la diosa dorada dentro del marco de la feria de la Divina Pastora. Y es que, en efecto, Prospero Amín es dueño de una voz sensual, profunda y grave que se aparta de las torrenteras agudas que se advierten en el llano.

 

Profesa como intérprete el culto a las huellas ancestrales en donde permanecen intactos los acentos genuinos y desde donde él le entrega sabor a la coloratura propia del magma mestizo de la nueva etnia, la que selecciona en el paso del tiempo con el ritmo relancino, donde se escriben las letras evocadoras de faenas recias o de episodios románticas, lo cual él expresa en su canto con la fantasía de una voz singular, emitida con el acento grave de la hombría, que es adusta ante la realidad y noble ante la naturaleza viva, palpitante.

Una característica de Amín y que aprieta en la empatía con los escritores del Llano, como el poeta del joropo Luis Caropresse Quintero, es su vocación por el seguimiento al ritmo propio de la copla ligada al contenido descriptor preciso de lo genuino.