ARNULFO BRICEÑO

 

¿Sabía usted que el compositor del himno del Meta es un Nortesantandereano?, ¿Y que compuso, dirigió y montó el coro en la misa que celebró Juan Pablo II en su visita  a Colombia?

El 11 de junio de 1989 Colombia le dijo adiós al ícono del folclor nacional Arnulfo Briceño, quien murió en un accidente aéreo cuando viajaba a Tame  (Arauca) para una presentación.

El destino truncó los sueños de este artista  a 15 días de cumplir los 51 años.

Arnulfo Briceño era un soñador incansable, hombre sencillo, espontáneo y tranquilo. Fue el segundo de once hermanos del matrimonio entre Pedro Briceño, un humilde carpintero, y Solina Contreras, una mujer pujante.

Nacido el 26 de junio de 1938, en el corregimiento de Villa Sucre (Arboledas), orgulloso de su tierra y de sus raíces, solía decir que haber nacido en el campo era tener el privilegio de venir de lo básico, de la esencia.

Este fiel representante de la raza nortesantandereana desde niño se trazó grandes metas.

La primera de ellas salir de Cúcuta, para estudiar en Bogotá. Al lograrla, se graduó de abogado en la Universidad Libre. Igualmente, estuvo en las aulas de la Universidad Pedagógica de Colombia, donde recibió la licenciatura en Pedagogía Musical, en 1981.

 

El maestro Briceño fue conocido en el país y el exterior por éxitos como: ‘Ay mi llanura’, ‘Quinceañera’, ‘A quién engañas abuelo’, ‘Linda colegiala`, ‘Hato Canaguay’, ‘Qué le pasará a mi pueblo’,’ Cumbia de amor’, ‘Mi guacharaca’, ‘Perdóname’, ‘Quiero estar equivocado’, ‘Divina’, ‘La noche más larga,’ ‘Flor María’, ‘Remanso’, entre otros.

Entre sus mayores logros se encuentra la designación de ‘Ay mi llanura’, como himno del Meta, el 1 de Julio de 1979, mediante Decreto 382, expedido por el entonces gobernador Hernando Ruiz Castro. 

Así lo aseguró en un discurso: “La exaltación de mi pasaje  ‘Ay mi llanura’ a la categoría de Himno del Departamento del Meta, constituye indudablemente la más grande satisfacción en mi modesta vida de compositor”.

Con ese tema concursó en el Festival de la Canción Colombiana celebrado en Villavicencio, en el que se alzó con el primer premio.

Muchas veces usted se habrá preguntado ¿por qué un nortesantandereano le cantó con tanta pasión y amor a la tierra llanera?
La razón es sencilla. Soñó con una tierra que nunca había conocido. Dibujó en su mente un paisaje que solo había visto en fotografías y  leído en libros. Esto le bastó para inspirarse.
“Le he cantado al llano porque se ha metido en mi alma, porque lo siento tan mío como un llanero bien nacido y como lo debemos sentir orgullosamente todos los colombianos”, manifestó en alguna ocasión.

La pasión de Briceño por los llanos se remonta a su época de estudiante, donde leía sobre la campaña libertadora y la resistencia puesta por los llaneros para lograr la libertad de la nación del poder español. El llano representaba la libertad de su patria.

La cuna de Arnulfo Briceño fue una sola: Colombia. Él le compuso a todo el territorio nacional con sus cumbias y sus bambucos. Se sentía  100% colombiano. Según su familia, no tenía ningún tipo de regionalismo.

En 1986 fue escogido para componer, dirigir y montar el coro  de la única misa que se celebró en el parque Simón Bolívar,  en la visita del papa Juan Pablo ll a Colombia, el 2 de julio.
 
Esta fue una labor titánica. El maestro reunió  600 voces, y tras un año de preparación logró componer y dirigir la “Misa para coros en sol mayor”, catalogada por su santidad como la misa en español más bella que jamás había escuchado.

Luego de esta composición,  recibió una invitación del Papa  para que viajara a El Vaticano  para que le enseñara a su coro estas partituras.

 

Arnulfo, el padre

Arnulfo Briceño fue padre de nueve hijos, producto de dos relaciones. La primera con su fiel compañera la cucuteña Olivia Vera, con quien tuvo a  Raúl, Luz Stella, Elizabeth, Arnulfo, Emmanuel , Juan Francisco y  Daniel. 

La segunda con la cantante pereirana Zulma Gómez  de cuya unión nacieron  Catalina y Ricardo.
Catalina lo recuerda como un ser cariñoso y descomplicado  que siempre echaba las golosinas al carrito de mercado cuando salía de compras con su familia. El padre ejemplar.

Y la vena artística del padre la heredaron seis de sus hijos, quienes  alternan sus profesiones con la música.
 
Catalina recuerda entre risas que en algunas ocasiones el público venezolano que no creía que las letras y las composiciones fueran de su padre. Mucha gente le refutaba y le encontraba otros autores a su música. “Le decían que ‘Ay mi llanura’ era de Reinaldo Armas, y se iban a una confrontación verbal donde él les explicaba que era el compositor”.

Para Emmanuel su padre fue un hombre temeroso de Dios, amoroso, respetuoso y  dedicado. “Que respiró a su país por cada uno de sus poro,creía inmensamente en la gente, en su capacidad para hacer cosas buenas aún en medio de la injusticia”

Reconocimientos


El maestro Briceño, en virtud a su magistral obra artística, fue galardonado por el gobierno del Meta con la Orden Centauro de Oro y recibió de la Alcaldía de Cúcuta, la Orden Benjamín Herrera.

 

Por parte de la Universidad Pedagógica alcanzó el Honor Artístico de la Sociedad Proarte Internacional. Fue galardonado con el Trébol de Oro otorgado en México por su obra “Quinceañera”, además multitud de pergaminos y diplomas conferidos por diversas agremiaciones.

En 1986 recibió las llaves de Nueva York  por parte de la Fundación Proarte Internacional.

Cada vez que recibía un homenaje  decía que este no era para él, sino para Colombia entera. Se sentía orgulloso de  llevar el nombre de su país en alto.

En homenaje a su nombre, en Cúcuta encontramos la glorieta Arnulfo Briceño, el puente elevado, y una escultura en este mismo lugar hecha por el maestro Gerardo García-Herreros en honor a este artista. Además del barrio Arnulfo Briceño ubicado al oriente de la ciudad.

En Villavicencio está la Concha Acústica ‘Arnulfo Briceño’, Sitio de recreación  denominado mirador turístico, donde se puede observar parte del paisaje de la  ciudad.

Igualmente en la capital del Meta figura el colegio Arnulfo Briceño Contreras que tiene cuatro sedes distritales con más de 2.000 alumnos, con la filosofía Briceñista  de ‘mantener la sencillez y la humildad sin importar que tal alto se pueda llegar ‘. Allí se institucionalizó el 11 de junio de este año, el Día Briceñista.

Arnulfo Briceño un hombre que soñó con ser grande y lo consiguió, un hombre que dejo huella en la historia de Colombia  con la magia de sus letras y su sencillez.